Escuché a Bob Marley por primera vez a fines de los años 80, en mi pueblo, Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. Aunque Ub 40 fue el primer grupo de reggae que me mostró mi primo Marcelo. Por esos años yo, ya venía tocando la trompeta en la fanfarria del pueblo. Fue por ese motivo que cuando tenía unos 12 años un grupo de muchachos adolescentes, que tenían una banda que se llamaba Repot and Cockail, me invitaron a un ensayo a tocar un tema, “Danzando con el diablo”, de los UB40. Fue en la misma época que en Trenque tocó Yabor, 1989 - 1990 aprox. (músico, cantautor uruguayo) y entre toda la banda que tenia, había tres tambores de candombe, ejecutados por tres percusionistas, que creo, fueron los que luego, muchos años más tarde formaron Afrocandombe. Candamia, Jimmy Santos, y el araña Luna? Pero esto es para otra historia, que ya vengo narrando en otras entradas de este blog.
A los pocos años, con 15 años y con un grupo de amigos formamos nuestra primera banda de rock. Yanakonazgo. Hacíamos reggae, aunque algunas personas nos decían que se parecía a una cumbia. Con el devenir de los tres años que duró la banda, y que nuestro toque se fue aplomando, creo, logramos ese sonido, más cercano, (con cierto aire pampeano) al toque de reggae roots.
Hoy, más de tres décadas después, comienzo a escribir sobre ciertos recursos interesantes presentes en la música de Bob Marley y en su estilo.
Este trabajo se titula “Reggae, el estilo de Bob Marley?” y se propone abordar el análisis musical de un corpus de 122 canciones distribuidas en los 12 discos de estudio lanzados por el artista.
El objetivo es observar y describir, a través de la escucha atenta y la comparación entre álbumes, ciertos rasgos característicos que permiten reconocer su estilo dentro de un género que, en esos años, todavía se estaba conformando.
A lo largo del análisis se examinará la instrumentación presente en su discografía, el rol de la percusión y cómo esta fue incorporando timbres y patrones provenientes de diversas culturas. También se observará el uso de los instrumentos de viento, que aparecen y desaparecen en distintos discos, a veces con presencia protagónica y otras veces ausentes, como si respondieran a decisiones estéticas conscientes.
Otro eje importante será el estudio de los gestos vocales, las onomatopeyas, los recursos corales y el modo particular en que Marley utiliza su voz, no solo como portadora del texto sino como instrumento expresivo. Estos aspectos, junto con la instrumentación y las decisiones de producción, delinean un estilo personal dentro de un género nuevo, el reggae, que por entonces se estaba gestando.
Un tema importintisimo es el bpm de las canciones. El analisis y la escucha muestra como fue descendiendo el pulso, desde el ska a 120 aproximadamente, pasando por el rocksteady a 100 bpm, hasta alcanzar un ritmo que desciende hasta pulsos de entre 60 a 80 bpm, donde se consolida el ritmo del reggae.
tambien profundizaré sobre los acordes, la armonia de sus temas, y la estructura formal de sus canciones, intentando llegar a ciertas conclusiones que serán de vital importancia para adeterminar rasgos que posibiliten comprender el reggae como genero musical.
En ese sentido, el trabajo parte de la hipótesis de que Marley, junto con otros músicos contemporáneos, no solo fue un intérprete destacado, sino uno de los protagonistas en la construcción estética del reggae como género.
Relación con el marco teórico:
El título de este trabajo, “Reggae, el estilo de Bob Marley?”, plantea deliberadamente una pregunta que se mueve entre dos nociones clave de la musicología: género y estilo. Desde esta perspectiva, puede entenderse que los géneros definen marcos más amplios, compartidos social y culturalmente, mientras que los estilos se inscriben dentro de ellos, expresando particularidades propias de intérpretes, grupos o contextos específicos.
Sin embargo, en ciertos momentos de la historia de la música, esas fronteras se vuelven porosas: un artista puede expandir tanto las posibilidades expresivas dentro de un género que termina modificándolo o incluso fundando uno nuevo. En este sentido, la figura de Bob Marley resulta especialmente significativa, porque su obra no solo refleja un estilo personal reconocible, sino también un proceso de consolidación del reggae como género, en el cual él mismo fue protagonista.
Así, el juego de palabras del título no busca oponer “estilo” y “género”, sino poner en cuestión sus límites: ¿estamos ante el estilo de un artista dentro del reggae, o ante un músico cuya producción contribuyó decisivamente a la gestación del género mismo?
Marco teórico:
Para abordar el análisis del reggae y del lugar que ocupa Bob Marley dentro de su desarrollo, resulta necesario detenerse en los conceptos de género musical y estilo, dos categorías que han sido ampliamente discutidas en la musicología popular contemporánea.
Según Franco Fabbri (1982), un género musical puede entenderse como un conjunto de reglas —formales, técnicas, semánticas y sociales— que regulan la producción y la recepción de la música. Estas reglas no se limitan al sonido, sino que abarcan aspectos como la función social, la performance, la tecnología y las condiciones históricas de circulación. En ese sentido, el reggae no se define únicamente por un patrón rítmico o por un tempo determinado, sino también por una serie de valores culturales, políticos y espirituales que lo identifican.
Por su parte, Richard Middleton (1990) señala que dentro de un mismo género pueden coexistir múltiples estilos, entendidos como formas particulares de articulación del material musical y de las convenciones que lo sostienen. El estilo sería, así, un modo de apropiación subjetiva o colectiva de los códigos del género. Middleton plantea que los estilos funcionan como espacios de tensión y transformación, capaces de generar nuevas prácticas y, en algunos casos, de dar origen a nuevos géneros cuando las variaciones estilísticas adquieren estabilidad social y reconocimiento cultural.
Desde una perspectiva complementaria, Philip Tagg (2012) enfatiza el papel de la producción fonográfica en la configuración del estilo. La elección de timbres, los tratamientos de mezcla, los gestos vocales o los recursos de la percusión no son neutros, sino portadores de significados sociales y afectivos. En el caso de Bob Marley, estas decisiones fueron centrales:Según los créditos del álbum Uprising y fuentes de producción, Marley aparece como coprodutor y ejerció control sobre las sesiones, lo que sugiere que actuó muchas veces como productor artístico de sus propios discos, modelando su sonido con una intencionalidad estética que excedía lo meramente interpretativo (véase Uprising, crédito de producción a Bob Marley; Vinyl Icons, “Natty Dread Production Notes”).
Por otro lado, siguiendo a Madoery (2024), entiendo que el análisis del género y el estilo puede organizarse en distintos niveles escalares (tomando la noción de Meyer, 1989), donde algunos rasgos presentan mayor grado de estabilidad —configurando el ámbito genérico—, mientras que otros actúan como espacios de variación y transformación —propios del ámbito estilístico—. En esta línea, el estilo puede considerarse el motor de cambio de los géneros, el lugar donde se producen las tensiones entre continuidad y renovación. Madoery introduce una idea potente: “los estilos atraviesan los géneros, es decir, pueden ser transversales”
En este marco teórico, el reggae puede pensarse no solo como un género en consolidación durante la década del setenta, sino también como un espacio en el que el estilo de Marley se vuelve motor de transformación. Su manera de combinar instrumentación eléctrica con percusiones de raíz afro, el tratamiento de las voces corales femeninas, el uso expresivo de recursos vocales no textuales, el bpm cada vez mas bajo, el one drop de la bateria, (base del reggae) el uso de armonias con cierta recurrencia a la estabiliad I - IV, la melodizacion de la linea del bajo y la alternancia entre la presencia y ausencia de vientos constituyen rasgos estilísticos personales. Pero a la vez, esas decisiones estéticas colectivizadas por su banda y sus contemporáneos ayudaron a definir los códigos sonoros del reggae como género.
Por eso, analizar la obra de Marley desde esta perspectiva permite situarlo simultáneamente como portador de un estilo singular y como protagonista de la gestación de un género.

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